¿Cuántas veces has abierto tu correo electrónico para comprobar con desesperación cómo se descargaba una ingente cantidad de mensajes que no esperabas? Correos y más correos invitándote a comprar una gran cantidad de productos. Mensajes de compañías radicadas en países lejanos que se dirigen a ti como su fueras de su familia para convencerte de que visites su web. En definitiva, un montón de e-mails que no deseabas...
¿Qué es el spam? Unos visitantes molestos
Bienvenido al mundo de la moderna venta agresiva. En la era de Internet son muchos los que pretenden hacer negocio a través de la Red, aunque para ello sea necesario bombardear los correos de millones de usuarios con e-mails no solicitados. Eso es el spam.
Las consecuencias del spam. Perder el tiempo. Perder dinero
Si cada vez que consultas tu buzón de correo electrónico lo encuentras saturado por este tipo de mensajes, la incomodidad da paso a la irritación. Y es que la cantidad de estos e-mails que circulan puede hacerte perder mucho tiempo, no ya leyéndolos (algo que se deja de hacer enseguida, al comprobar que todos son similares), sino eliminándolos.
Además, si tenemos en cuenta que las 3/5 partes del correo entrante es spam, es fácil deducir qué ocurre con el ancho de banda: que sus 3/5 partes están ocupadas procesando correo no deseado. La consecuencia es una ralentización en el acceso a Internet.
El daño que el spam provoca puede cuantificarse económicamente en horas de trabajo que se malgastan cada día en todo el mundo. Pensemos en una red corporativa con quinientos puestos de trabajo a los que llegan, diariamente, diez mensajes de este tipo. Si debido a estos mensajes se pierden cinco minutos, podemos calcular fácilmente el gran número de horas que cada trabajador dedica anualmente al spam. Además, si el contenido es lo suficientemente atractivo para que el usuario lo lea (o se conecte a alguna dirección de Internet que se indique en el texto) la pérdida de tiempo aumenta exponencialmente. A los mencionados inconvenientes del spam se suman otros peligros añadidos. Aunque no sea lo más habitual, puede contener virus u otros códigos maliciosos, o direcciones de Internet que apunten a páginas web que estén preparadas para descargar (de manera no autorizada) algún tipo de programa en el equipo.
¿Cómo funciona el spam? Alguien se chivó de mi dirección
La pregunta que muchos usuarios se plantean es: si yo no he autorizado a nadie para que me envíe estos correos y si, además, no les he dado mi dirección... ¿cómo es posible que la conozcan?
La respuesta es sencilla. Cuando envías un correo electrónico, lo que estás haciendo es enviar algo más parecido a una postal que a una carta. El contenido del e-mail esta expuesto a cualquiera que reciba por error el mensaje o a cualquiera que lo intercepte. Esta postal puede pasar por múltiples servidores y redes que la pueden leer y, por supuesto, está suficientemente identificada para saber quién la ha enviado.
En la cabecera de cada e-mail que envías están escritos los datos que permiten que el mensaje llegue a sus destinatarios. Por otra parte, en Internet no existe un único servicio de correo, sino miles de ellos. A priori es imposible que sepas por cuántos servidores pasará tu correo hasta llegar a destino, pero cada uno de ellos dejará su huella en el mensaje.
En esa cabecera, accesible a todos los ordenadores por los que va pasando, quedan grabados los siguientes datos:
* el programa con que fue escrito el mensaje
* la fecha
* el asunto
* a quién va dirigido
* quién lo manda y qué identificador tiene ese correo
* los servidores por los que ha pasado, incluyendo los del emisor y el del destinatario.
En pocas palabras: tu IP y tu dirección de correo están perfectamente visibles y hay gente malintencionada a la que interesa esa información. Lo que hacen con ella, lo puedes comprobar en tu buzón de correo a diario...
¿Qué hacer para evitarlo? Buzones blindados
Pero no desesperes, que no es necesario pasar el resto de la vida eliminando correos indeseados. El spam tiene, generalmente, una serie de características que lo hacen relativamente fácil de identificar.
Como describíamos con anterioridad, prácticamente en todos estos correos se insta a la compra de algún producto, utilizando unas palabras muy similares. De esa manera, un software especializado puede elaborar un determinado perfil del correo recibido para catalogarlo como spam y eliminarlo antes de que sea descargado en el cliente de correo electrónico, o en los buzones de los usuarios.
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